El derrumbamiento de la URSS ha vuelto a los USA más arrogantes; y han empezado a considerarse como los duelos de este mundo e estableciendo lo que llaman un nuevo orden mundial… Desean [los USA] ocupar nuestros países, robar nuestros recursos, imponer sus agentes para nos dirijan… y [además] quieren que estemos de acuerdo.

Usama Ben Laden

(En Peter Bergen, Holy War Inc. New York, 2001)

 

 

Hipersoberanía

Uno de los seudodebates más de modo es el de la crisis de la soberanía de los Estados. Digo seudodebate cuando debería decir falso debate. Primero, porque el movimiento, iniciado hace 20 años, de merma de la soberanía estatal en beneficio forzoso tanto de los entes supranacionales (por ejemplo la UE), como de entes regionales (por “necesidades” de descentralización), se ha invertido: la Nación vuelve a galope, el “Soberanismo” se está transformando en una corriente política fundamental, y los Estados no sólo racanean con cada vez mayor intensidad nuevas delegaciones de poder sino que estudia a marchas forzadas qué medidas nuevas adoptar, en su ámbito, frente a la mundialización. Pero, ¿qué mundialización? Nos hallamos en realidad ante un proceso de Recolonización Unipolar de ámbito mundial en beneficio de los USA. Y el análisis de la reali­dad nos debe hacer abandonar cualquier análisis de la crisis de la soberanía de los Estados que no contemple el hecho esencial de la formidable absorción de soberanía por los USA. Absorción paralela al vergonzoso abandono de sobe­ranía por parte de los países europeos en beneficio de aque­llos... Tiene por lo canto razón Eric Dior cuando plantea la gran cuestión: “¿Podemos aún resistir frente a América?" (In Marianne del 23-XII-01). Porque júzguese si la actitud norteamericana responde o no a un hipersoberanismo (que, como veremos, ello responda a una hiperpotencia real es harina de otro costal...):

"Habiendo hecho saber [los USA] que proseguirán hasta el final su guerra antiterrorista, cada cual se preguntaba... ¿que países crían la diana de la respuesta militar norteamericana?: ¿Irak? ¿Somalia? ¿Corea del Norte? ¿Sudan? Ahora bien, pensemos un momento: ¿qué país, hoy, aún cruel­mente golpeado por el terrorismo, como Rusia, Argelia, India, Israel, España, Yugoslavia, podría dar a conocer, abiertamente, que se esta preguntando a si mismo a que país declarar una guerra sin provocar una inmensa reprobación? Plantear esta pregunta es casi contestarla. Uno no se puede imaginar por un instante que la Rusia de Putin, confrontada en Chechenia a las Brigadas Internacionales de Ben Laden, pretendiera ir a atacar al monstruo en su guarida Afganistán; ni que la India vaya a golpear, dentro de Pakistán, a los comandos de la muerte que siembran el terror hasta en el centro de Nueva Delhi. América, ella puede. Mis aún: es hoy la única nación que puede. Ningún indicio ha permitido hasta ahora mezclar a Irak en los atentados del 11 de Septiembre; en cuanto a Corea del Norte, nada estrictamente tiene que ver con ese drama. Pe­ro no importa. Se ha interiorizado la evidencia de que ser acusado por los USA equivale a una culpabilidad implícita. Se están dibujando así los contornos de un mundo unipo­lar que no tiene equivalente en la historia [y] algunos acon­tecimientos recientes son significativos: La Asamblea Ge­neral de la ONU ha aprobado por 16 votos contra tres, entre ellos los de USA, la condena del embargo económico contra Cuba: ¡no importa! 85% de los Estados que inte­gran la Comunidad Internacional, incluidos los Estados europeos, se han pronunciado a favor de suavizar las medi­das contra Irak: ¡sin importancia! En la conferencia sobre armas biológicas y bacteriológicas, el acuerdo para detener las investigaciones en la materia era prácticamente unánime: ¡y que mis da!, pues los USA no solo se opusieron, sino que rechazaron cualquier tipo de control y reinician sus investigaciones. Más aún: los USA estiman que, desde ahora y en conciencia, la paz mundial requiere que ellos se doten de un armamento bacteriológico cuya posesión por otro Estado permite descalificar a este último. Los USA han exigido la entrega de Milosevic al TPI, pero rechazan someterse a la jurisdicción de una Corte penal internacional. Y podríamos seguir con esta letanía".

Para H. Kempf (Le Monde de 08-01-02), "los USA han adoptado una actitud deliberadamente unilateral. De esta forma, no se han movido un ápice en su oposición al protocolo de Kyoto sobre el cambio climático. Sobre la cuestión, igualmente capital de los OGM han mantenido su oposición al protocolo sobre seguridad; [pero además] mantienen en la cuestión una presión constante. Han reafirmado su oposición sin matices al tratado sobre prohibición de ensayos nucleares e incluso han pasado de mandar un representante a la Conferencia sobre el tratado celebrada en New York el 11 de Noviembre pasado".

 

La opción unipolar

Que un país se haya tornado hipersoberano es una cosa. Mejor para él (por ahora, al menos). Que, sin embargo, tras la caída de la URSS, vaya cada vez más claramente hacia un dominio total sobre los demás, hacia un Imperio único, hacia la Recolonización Unipolar del planeta, es otra cosa. Y peor para los demás si, como dice Serge Halimi, América se considera a si misma “el mundo”. Tanto es así que ya ella misma reconoce esta ambición enloquecida. Tomemos el caso de Robert D. Kaplan, consultor del US Army Special Forces Regiment, “educador” de las fuerzas armadas norteamericanas y miembro de la Fundación New America, y de su libro reciente titulado El retorno de la Antigüedad. En este reivindica la adopción por parte de Washington de una política exterior absolutamente pragmática y carente de las tendencias éticas hoy comúnmente admitidas por los moralistas (para lo cual echa mano de una seudoactualización del pensamiento o/y posturas políticas de Tito Livio, Sun Tzu, Tucídides, Maquiavelo, Hobbes, Malthus, los Constitucionalistas Federalistas norteamericanos, Tiberio, etc). Finalidad: hay que ir a un nuevo Leviathan mundial, un Ordenador mundial, pero, además, encarnado por los USA. El libro es poco más que un esbozo de “filosofía de la Hamburguesa”[i] escrito por un ultra conservador[ii], pero expone muy claramente hacia dónde quieren ir los USA. De esta guisa si la cuestión suprema en la política mundial a principios del siglo XXI será el restablecimiento del orden” (pág. 140), ese debe ser el cometido de un nuevo Leviathan que solo pueden ser los USA: “El patriotismo estadounidense debe sobrevivir lo bastante para proporcionar el armazón militar de una civilización global emergente”. En esta habrá una simplificación radical del panorama político mundial: “Al fin y al cabo, mis de doscientos Estados y cientos de fuerzas influyentes no estatales suponen una plétora de intereses restringidos que no hará progresar ningún interés más amplio sin una gran autoridad. Pose a las tradiciones antiimperialistas de los USA [?] una realidad imperial domina ya en la política exterior norteamericana. ¿Qué son las misiones de la OTAN en Bosnia y en Kosovo sino protectorados imperiales?”

E ilusos tanto Samir Amin cuando habla del dominio por parte de la triada (USA, Japón y UE) como William Pfaff, para quien “los USA son de alguna manera el primer Estado proto-mundial y tienen la capacidad de encabezar una versión moderna del Imperio universal”, pues de lo que se trata en realidad es de ir al Imperio sin "socios fundadores". El Imperio serán los USA: los demás no cuentan. Volvamos a Kaplan y su manual para el perfecto Presidente USA del Imperio mundial: “Los norteamericanos, y nadie mis que ellos redactaran los términos de la sociedad internacional”.

 

Exit la OTAN

Tras la “mascletá” del 11 de Septiembre, un servidor vaticinó un giro próximo de los USA hacia el multiteralismo. Y es que, en el fondo, solo la muerte termina con la inocencia (entre otras cosas). Quizá algún día ese giro se produzca (mal asunto si con ello, por cierto, se le da un balón de oxigeno a este intento de Recolonización Unipolar por parte de Washington), cuando el imperio, contrariamente a lo que piensa Pfaff, no sea percibido por los demás países ni como “espontáneo” ni como “voluntario”. Y se verá. Pero mientras, ni “unilateralismo multilateral” (en expresión de Viatcheslav Nikonov y de Silvio Kauffmann), ni tampoco OTAN: ellos solos, pues piensan que aún así pueden. Según Laurent Zecchini: “No existe tarea militar alguna para la que los americanos necesiten a la NATO”. Incluso para implantarse en las antiguas repúblicas de Asia Central (Uzbekistán, Tajikistin y Kirgistán), los USA no necesitan hoy a la Alianza Atlántica. Así, cuando Maureen Dowd escribe que los USA “lo quieren todo, deprisa, por tiempo, y ya. Motores V, de 345 caballos, monstruos de cuatro ruedas y estar solos al volante. Sin limitaciones. Depositar sus basuras toxicas donde v cuando lo decidan, en Estados enteros que no tendrán mejor función que servir de basureros ancestrales para sus efluvios. Con los misiles más potentes y viciosos apuntando hacia donde quieran y exportándolos allí donde les place y a precios que sólo ellos fijan. Sus brazos bancarios internacionales, Banco Mundial y FMI, apoyan cualquier dictadura que les convenga. En América, la frase mis importante es: Sólo nosotros seremos los que llevemos el timón”.

 

Dantzig y Blitz

Esta ciudad del Báltico fue utilizada por Alemania como la espoleta detonadora que le permitió iniciar su malograda aventura imperial. En el caso de los USA, la mascletá del 11-09 cumple la misma función. Que, de paso, sirva para hacer a América aún más totalitaria es problema de ellos. Mucho más grave es que se ha iniciado el chantaje del tipo “o me apoyas, o como mínimo me toleras en la militarizarización del Imperio o te aplicaré el principio de que quien no está conmigo está contra mi”.

Así, para John Vincour, periodista famoso en USA: “Sata­nizar violentamente a los USA y a las organizaciones de [li­bre] comercio se asemeja ahora a una empresa potencial­mente mortífera”. Como señala Eric Dior, “en el futuro, podremos optar entre la histeria antiyanki de la extrema iz­quierda y el alineamiento sin vacilaciones ni condiciones sobre los objetivos estratégicos” [norteamericanos]. La fi­nalidad de todo esto es la misma que la que pretendía Hi­tler. Éste se lanzó, como explica Ian Kershaw en Hitler, a la aventura imperial no por una megalomanía irrefrenable, sino porque consideraba que las dificultades con que se en­frentaría Alemania para mantener su nivel económico, in­cluso su nivel de subsistencia, serán a la larga insuperable sin la conquista canto de tierras como de materias primas. Pero, como explica Kempf: “para los dirigentes norteameri­canos, el modo de vida norteamericano, fundamentado en un nivel de vida muy elevado, no puede ser cuestionado. La vía por la que han optado los USA es pues la de mantener, gracias a un poderío militar incontestable, dicha diferen­cia” con los demás países.

Y ya han iniciado ellos también su “Blitz”. Desde posicio­nes ganadas tras la II Guerra Mundial, los USA han proce­dido, tras la caída de la URSS, a una expansión geométrica de su presencia militar. Tras disponer de bases en Bélgica, Alemania, Gran Bretaña, Portugal, España, Italia, Islandia, Arabia Saudi, Japón, Corea del Sur, Filipi­nas, Marruecos y Cuba, los USA están hoy presentes mili­tarmente, además, en Macedonia, Kosovo, Bosnia, Geor­gia, Uzbekistán, Pakistán, Kirgistán, Afganistán, Kuwait, Bahrein, Yemen, Colombia, Argentina (Patagonia), y tie­nen medio pie puesto en Perú y Colombia. Y la explosión en la capacidad de transporte de fuerzas norteamericanas time mucho que ver con este fenómeno, facilitando ade­más las agresiones. Así, volviendo a Kaplan: “El militarismo y pragmatismo de la Europa continental es consecuen­cia de la geografía. Los Estados e Imperios en competición lindaban entre sí en un continente muy poblado. Las na­ciones europeas no podían retirarse nunca al otro con fin de un océano en caso de un error de cálculo militar. [Pero] en un mundo cada vez mas pequeño, en el que Oriente Medio y el África subsahariana estén militarmente tan cerca de los USA como Prusia lo estuvo de la Turquía Otomana, a me­dida que la tecnología salva las distancias oceánicas, el aisla­cionismo empieza a ser reemplazado por el compromiso activo”. Léase por el intervencionismo militar.

Paralelamente a este despliegue geográfico hallamos multiplicación de objetivos militares estadounidenses. Di cuenta en mi libro, Los Nuevos Bárbaros, de como la doctrina Wolfowitz-Jeremiah preveía, para la década de los 90, que los USA debían poder levar a cabo simultáneamente dos guerras mayores y una menor (es la teoría de las dos guerras y media), reafirmando así lo que los estrategas norteamericanos venían programando desde 1970. Actualmente, la doctrina Rumsfeld prevé llevar, simultáneamente, cuatro contiendas pero, a la vez, proteger el territorio nacional y las bases norteamericanas en el extranjero, asegurar la proyección de fuerzas militares hacia teatros lejanos de operaciones, destruir los santuarios del enemigo, garantizar la seguridad de los sistemas de información y de comunicaciones, desarrollar el uso de las técnicas necesarias a las operaciones combinadas en los teatros de operaciones, y la protección del espacio y del potencial espacial norteamericano. Justificación: la mascletá del 11-09-01.

 

Hacia la guerra

¿O pretexto? Uno puede entender que tras las Torres Gemelas, Washington se pusiera nerviosa. Pero las medidas “complementarias” que se han tornado a continuación demuestran otra cosa; a saber: la marcha hacia la hegemonía absoluta sobre los demás, violando todo lo que haga falta en cuanto a compromisos internacionales previos. Como prueba, la famosa “Nuclear Posture Review” (NPR), anexo clave de la doctrina Rumsfeld, que prevé el uso de armas nucleares tácticas (y, concretamente del misil B-61-11 a la vez que se investigarán misiles más “penetrantes”); el establecimiento de la capacidad productiva del segundo elemento de las bombas termonucleares, del cebo de plutonio y del de tritio (todo ello para perfeccionar las bombas H); se reducen las “armas operacionalmente desplegadas (desde 6.000 hasta 2.200 antes del 2012) pero no se destruirán las ojivas nucleares (la amenaza nuclear seguirá basada en 15.000 ojivas); finalmente, si un arma de destrucción masiva es utilizada contra los USA o sus aliados, no se descarta ningún tipo de respuesta. Lo cual plantea dos cuestiones: la primera, ¿qué se entiende por masivo? Porque teniendo en cuenta la matraca que nos están dando sobre los muertos de las Towers, puede ser que la muerte de unos miles de ciudadanos estadounidenses valga por millones de muertos en otras partes del planeta. Segunda: fenece el Tratado de No Proliferación dada que éste se basaba en el no uso de armamento nuclear contra aquellos países que a su vez reanunciaran a poseerlo. Ahora, cabe por USA el uso de armamento nuclear frente a éstos si desarrollan armas químicas y/o biológicas (que los USA sí tienen y desarrollan) o, sencillamente. El arma atómica del pobre (la llamada bomba aire-combustible, que, por cierto, o tiene nada de nuclear).

 

Munich

¿Cómo ha sido todo esto posible? ¿Cómo se ha llegado a que sea un país enfermo, desequilibrado, fragmentado, cordialmente odiado por la mayoría de los habitantes del planeta desde hace décadas y cuya way of life provoca indignación, o al menos ironía, excepto entre yuppies, descerebrados y elites mentalmente desnacionalizadas, quien decida por los demás, ocultándolo bajo llamamientos hipócritas e irrisorios a la Moral. ¿Cuál? Cuando “In God we trust” significa en realidad “In God, in Gold and in Colt we trust”?[iii].

Dice Alain Joxe sobre la URSS que “la caída de la vieja casa de Octubre de 1917 representa el aplastamiento de nuestra Revolución por excelencia; de la nuestra, habitante del siglo XXI, comunistas, socialistas, radicales, centristas, gaullistas o neo-nazis, franceses, alemanes, árabes, anglosajones, africanos, asiáticos, latinoamericanos; fue la única revolución que nos ha pertenecido a todos, amigos o enemigos; que a través de todas las culturas y de todas las dispersas historias del planeta, había creado, entre los continentes, un lazo de sangre, de odio o de sombría esperanza”. Pero, y además, dicha Revolución “cuyo retorno vía leyenda se producirá que más deprisa de lo que se piensa [y] que debemos meter en el armario de las esperanzas y no sólo en los crímenes”, posibilitó la aparición de una contra-polo, primero contra el Fascismo (que de no ser por la URSS habría barrido todo), y luego contra la USA. Por ello, desde el punto de vista de la independencia de los pueblos y del derecho de las minorías, o mayorías, oprimidas, la desaparición de la URSS ha sido una auténtica catástrofe histórica. Y sin embargo, achacar a la Revolución Bolchevique, por su fracaso, la responsabilidad de la aparición de in nuevo Leviatán es injusto. Pues la causa mayor es, sobre todo, la renuncia de los demás naciones a un destino histórico que no sea el de cipayos. Ya en 1992, en un libro sobre La grandeur de la France, Gilbert Perol denunciaba que “el bando occidental ha llegado a un alineamiento casi perfecto sobre la política de Washington. A veces, se regatea una palabra o una frase en un proyecto de Resolución; a veces, en los casos más gordos, hay desmarques, pero ellos se traduce mediante un voto por lo demás sin consecuencias y que, por lo demás, no afecta a lo esencial del problema. El inagotable argumento del “consenso” corroe inexorablemente cualquier veleidad de independencia, nivela las voluntades, lima las mentes. ¿Dónde, y cuándo, y con qué ocasión podíamos hoy distinguir en serio, en las filas occidentales, una postura que no sea, a término, la de los USA? Esta costumbre del consenso (en sentido único; es decir apuntando siempre a una alineamiento de los países occidentales sobre el cap de fila norteamericano) ha entrado hasta e las costumbres que la menor duda, la menor veleidad de desmarcarse, es denunciada como una traición”[iv]. Y de nuevo, hallamos la renuncia a considerar a considerar otros intereses que no sean los norteamericanos. La URSS falta, ciertamente, pero, como escribe Eric Dior, si los USA “se han transformado en la única superpotencia, es… por el derrumbamiento, o el debilitamiento de las naciones, de las federaciones que hubieran podido, o debido, servir de contrapeso. David Malone, antiguo embajador canadiense ante la ONU resume “Los aliados de los USA sólo puede hacerse reproches a sí mismos; durante años les han dejado aumentar su adelanto tecnológico, y se extrañan ahora de su preeminencia diplomática…” el ultraconservadurismo norteamericano se nutre, en realidad, de la pusilanimidad [europea]. Y también de nuestra incapacidad para imaginar, pensar, formular un proyecto alternativo al que encarnan los USA”.

Europa asiente, abdica, pues (con la excepción, a veces, de Francia). Pero, curiosamente, de nuevo, el paralelismo con la aventura hitleriana es pasmoso. Porque, ¿qué fue el hitlerismo sino, en definitiva, la potenciación por Occidente de un gendarme-mercenario frente a la URSS con el cometido de defender al capitalismo? Ahora, vayamos a Alain Joxe: ciertamente hubo un tiempo en el que los USA asumieron, de motu propio y sin ayudas externas, ese papel de gendarme anticomunista, pero, ya desde la guerra del Vietnam las cosas fueron cambiando y para evitar nuevos actos de piratería norteamericanos destinados a hacer pagar a los demás guerras cada vez mas onerosas (por ejemplo, como cuando Nixon unilateralmente acabó con la convertibilidad en oro del dólar), los europeos y Japón optaron por pagar, mercenarizando el poder militar de Washington: "El triunfo de los norteamericanos sobre la URSS compensa o enmascara... un molesto problema: el de su declive, su relativa decadencia... Es posible hoy [1992] detectar en la realpolitik alemana y japonesa, e incluso europea y árabe, idea de que al no poder ya ser su propio comandatario, el 'pueblo-señor' no es quizá más que una nación militar mercenaria de un poder económico mundial ya fundamentalmente deslocalizado pero que necesita de un brazo armado" (op. cit., pág. 119). Lo que para es que el "pueblo-señor", al igual que el "Herrenvolk" hitleriano, ha terminado por, una vez asegurado que los demás van a seguir pagando, optar por una política exclusivamente propia. Volvamos a Alain Joxe (siempre en 1992): “Hay que interrogarse sobre si la 'escuela norteamericana partidaria del poder mundial' se impondría sobre las demás escuelas... [Dicho en otras palabras] si los USA pasasen del estatus de potencia hegemónica al de potencia depredadora, ¿podría entonces seguir hablándose de un rol subalterno del use de la fuerza... en relación con la dominación por la vía económica?” Pues ya tenernos la contestación: el poder hitleriano terminó obrando exclusivamente en función de los intereses de Alemania como potencia aspirante al poder mundial abandonando sus veleidades de control económico (por ejemplo, en la Europa balcánica), por un imperialismo militar puro y duro; e igual están obrando los USA. Por cierto que, en ambos casos, se comienza por justificar las ingerencias en otros países por motivos humanitarios, en ambos casos minorías nacionales, y en ambos casos muy “selectivamente”: alemanes oprimidos, voldsdeutsche y derecho de las nacionalidades en un caso; minorías que en cada caso “convengan” (las otras que se pudran), en el otro caso. Para luego bajar las máscaras: hay un “Derecho”, prácticamente divino, a la dominación, y el mundo necesita un “Orden Nuevo” ya sabemos a cargo de quién (Berlín antes, Washington, hoy) asegurado previa imposición. Y “Quien no está conmigo está contra mi”.

 

SND-ONU: RIP

En un proceso tal, habitualmente fenecen todas las instituciones internacionales de carácter arbitral: el poder que aspira a ser absoluto no tolera ningún mecanismo que le contenga. En el interior primero. A partir de 1941, el poder militar se coma absoluto en la Alemania nazi, donde los últimos atisbos de legalidad desaparecen definitivamente: son la OKW (Oberkommando der Wehrmacht) y Hitler quienes mandan. De hecho, a partir de la fecha indicada no se volverá a reunir ni el mismísimo Gabinete de Gobierno del país.

Ahora, volvamos a Kaplan: “El Presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor es ahora un verdadero miembro del Gabinete del Presidente de los USA. Los Comandantes en Jefe de las regiones de Oriente Próximo, Europa, el Pacífico y el Continente Americano son los equivalentes modernos a los Procónsules romanos, con unos presupuestos que duplican los del período de la Guerra Fría... Las guerras... en las que participaran los USA no habrán de ser sancionadas por el Congreso ni por los ciudadanos; lo mismo puede decirse de los ataques... contra las redo informáticas de los adversarios y otros medidas relacionadas con la defensa, que en muchos casos se mantendrán en secreto... Ir a la guerra será, cada vez menos, una decisión democrática”.

Pero hacia afuera, internacionalmente, el mismo paralelismo entre el expansionismo hitleriano y el norteamericano: a la SDN la mataron la Guerra de Etiopia y la retirada de Alemania, Japón e Italia; a la ONU, la guerra contra Irak y eso que llaman consenso y que en realidad es rendición. Citemos a Perol: “En realidad, el asunto del Golfo hirió mortalmente la política de desarme. Al revestir de legitimidad el mas destructor use de la fuerza; al legalizar la "bomba aire-combustible" que causa cantos muertos como la bomba nuclear de Hiroshima; al abandonar a los USA, a través de una delegación de poder ilegal, el privilegio de ser el brazo armado del Consejo de Seguridad, la comunidad internacional abdicó lamentablemente de su dignidad... La Guerra del Golfo, al haber consagrado, sin reparo alguno, la dominación de los USA sobre la maquinaria onusiana, le parecerá al historiador como el comienzo del fin de la ONU. Así, se vuelve a los orígenes: nacida en San Francisco, al amparo de la toda poderosa Norteamérica y bajo su altiva inspiración, el sistema, que por un momento se le había escapado, muere por... el retorno de su omnipotencia” Y en cuanto al consenso occidental, “claro está, siempre en sentido único, apunta siempre a un alineamiento de los países occidentales sobre el cap de fila norteamericano, [y] ya forma tanto parte de las costumbres que la menor duda, la menor veleidad de desmarque, es denunciada como una traición... la ONU, sencillamente, ha muerto”.

Pero no solo ella; otras instituciones de arbitraje están moribundas: “Las grandes organizaciones multinacionales... son desarmadas también. La OPEP ha intentado hacer subir los precios del petroleo enrareciendo la producción. Ha chocado con los intereses norteamericanos, lo cual ha convencido a Putin de no apoyar la medida. Resultado: esta vez ha fracasado por completo [y] su cabeza, el venezolano Hugo Chávez, por haber querido emanciparse de la tutela del Gran Hermano norteamericano, atraviesa por una crisis de fondo... la Liga Árabe, sometida a las presiones que uno se imagina, no ha sido capaz de definir una estrategia frente a la tragedia Palestina. ¿Qué país osaría arriesgarse a que Washington le abandonara política y económicamente? La OUA ya no pesa nada, la Conferencia Islámica muy poco. La Organización de los Países No Alineados ya es pura fachada. Los Tigres Asiáticos han perdido sus garras. Japón se limita a gerenciar su descomposición económica" (E. Dior, op. cit.). En cuanto a la UE, tras el 11-09 práctica el “hoy por ti, mañana por mi” sin reconocer que, para los USA, solo son calificables de terroristas aquellos grupos que vulneran sus exclusivos intereses...

 

La escalada

Sin embargo, a pesar de todo, la evolución de la situación esta clarificando muchas cosas; y sobre todo, demostrará que, al igual que Alemania en 1939, a los USA se les va a poner muy difícil jugar con éxito final la opción de una Recolonización Unipolar[v]. Ya a pesar de la habitual y entusiasta actitud e sometimiento/entusiasmo/fascinación de los Medios de Comunicación europeos, algunos “aguafiestas” (en España, entre otros Francisco Frutos) ya han expresado sus sarcasmos sobre la hiperpanoplia armamentística que están desplegando los norteamericanos. A los reparos técnicos ya enunciados por el Secretario General del PCE (publicados en un resumen anterior de El Viejo Topo), podemos añadir, por ejemplo, que en el caso del Escudo antimisiles todas las pruebas realizadas obvian, como explica Jacques Isnard, el hecho de que “en caso de agresión real el enemigo multiplicará los engaños de todo tipo –sobre todo infrarrojos, electromagnéticos y térmicos– dotándoles de velocidades y de trayectorias diferentes, ello con la finalidad de saturar o hacer enloquecer los medios de defensa del adversario y de permitir a las múltiples cabezas explosivas de cada misil ofensivo imposibilitar la interceptación. El Pentágono replica que... los ensayos futuros serán cada vez mas complejos, para aproximarse a la realidad” (in Le Monde de 18-03-02), pero el 11-09 ha demostrado que la muerte puede llegar en avión de línea, en barco, en tren, en burro, a pie y… por correo. Todo este arsenal gringo está pensado para otras épocas, como veremos más adelante.

En todo caso, como hemos visto, los USA están multiplicando geométricamente su presencia en el mundo. Pues que se enmienden a gusto. Por ejemplo en Afganistán, donde todo está aún por ver, se planteará el mismo problema que en Irak, o que en Serbia. Porque las guerras se ganan ocupando el terreno, y no ganando minibatallas mediante bombardeos terroristas desde gran altura. Para Perol “sin aviones furtivos, sin Awacs, sin misiles Patriot, dónde hubiera estado la supremacía norteamericana? ¿Qué hubiera dado de sí los famosos marines frente a la dura infantería iraquí endurecida por ochos años de guerra contra los pasdaran iraníes? Ya saldrán los USA de Afganistán, ya… Pero no debemos tener prisa, sino, al contrario, deseos de que repitan mis ese tipo de errores. Desean controlar ¡30! puntos estratégicos en Colombia: pues je vous en prie, Messieurs, tirez les premiers". Escribe Kaplan que "pose a ser la potencia preeminente en el mundo, Estados Unidos sólo debe predicar castigar la injusticia [sic] de vez en cuando; o de lo contrario se excedería permanentemente en sus relaciones con hegemónicas regiones... además de intervenir permanentemente en pequeñas guerras con lo que su fuerza disminuiría". De canto expandir sus bases por la geografía mundial, más de uno se pondrá nervioso; Rusia y China, por de pronto. Ya se alega en Moscú que cuando la seguridad de Rusia derivaba antaño de una doctrina según la cual los misiles se hallaban estacionados en las regiones de Krasnoïask y del Altaï y que para alcanzarlos se requería un  tiempo de vuelo de al menos 20 minutos, hoy, la presencia norteamericana en Asia Central lo ha cambiado todo. Ello teniendo en cuenta, además, que dicha presencia permite a Washington espiar con comodidad el centro espacial de Baikonur, el de misiles de Sari-Shagan y los radares de Balkhasha en Kazajstán y de Okno en Tajikistán... En Moscú, cada vez mis personal político y militar tiene la sensación de que la actual política militar de Washington acentúa la presión del agresivo cerco próximo (el llamado "containment" próximo, destinado a cercar lo mis estrechamente posible a Rusia, por oposición a la contención o "cerco amplio", que se basa en que, mientras los rusos no establezcan bases militares cerca de los USA, y no amenacen Panamá, el Cabo de Hornos y de Buena Esperanza, les basta a los USA con sus bases europeas, turcas, chipriotas, y coreanas) inaugurada por Reagan (ver al respecto, de Paul Claval Geopolitique et Geostrategie; Paris 1996). Combínese esto con que los rusos constatan cada vez más que lo único de supergrande que le queda procede de su potencial militar. Y la misma psicosis de cerco (uno de los factores bélicos más graves según toda la Polemología desde los escritos de Gaston Bouthoul) alcanza a China, la cual por cierto se acaba de ver amenazada, como hemos visto, por la novísima “revisión de la estrategia nuclear” norteamericana.

Esta última, por cierto, clarificará mucho el futuro del equilibrio mundial. Y no sólo porque vaya a relanzar la carrera armamentística entre los rivales potenciales de los USA. Es que, además, la pulverización implica la NPR del Tratado de No Proliferación de los armamentos nucleares (ver la entrevista a Robert McNamara realizada por el diario El País de 14 de marzo de 2002) conducirá a que la constatación según la cual sólo pueden librarse de la agresión aquellos países dotados de la “la bomba”, sea una evidencia. De nuevo nos lo confirma Kaplan: “Cuando trascendieron los informes sobre las atrocidades masivas cometidas por tropas rusas contra civiles en Chechenia, los mismos funcionarios de la Administración Clinton que tan enérgicamente habían presentado argumentos morales a favor de la intervención en Kosovo enmudecieron de repente. A diferencia de Serbia, que podía bombardearse con impunidad, Rusia era un gran potencia provista de un armamento nuclear”. ¿Y qué duda existe de que ni Serbia ni Irak hubieran sido bombardeados si hubiesen dispuesto del arma nuclear? De ahí también el temor de los USA frente a un ejército europeo. Sigamos con Kaplan: “Si los europeos llegan a desplegar una fuerza militar verdaderamente independiente de los USA, eso sólo puede implicar que Washington se acerque más a Moscú y otras potencias con la finalidad de contrarrestarla”, ello porque, obviamente, y vía Francia, ese ejército europeo tendría colmillos nucleares….

Pero si no surgen contrapolos continentales, tampoco hay ya duda de que la nuclearización, todavía no generalizada, será buscada por muchas naciones. Si como dice Delmas hoy por hoy “sólo existe la seguridad nacional”, es por la evidencia de que no existe soberanía real que no sea nuclear también porque el acceso a ese tipo de armamento es cada vez más fácil y barato. Casi irrisorio si se baja al nivel de bomba nuclear muy sucia, consistente en la dispersión de sustancias radioactivas (ver de F. Heisbourg Hiperterrorisme: la nouvelle guerre; Paris 2002) o al del uso alternativo de armas químicas o/y bacteriológicas. Hay misiles ¡tan baritors![vi].

 

La nueva guerra total (asimétrica)

Para los USA, en cambio, hacer frente a todo lo descrito será carísimo y no sólo económicamente. Porque nos hallamos antes una nueva mutación en el “arte” de la guerra, ante un nuevo paso hacia la “Guerra Total”. En mi libro Una sociedad para la guerra (Madrid, 1988) di cuenta del proceso histórico de totalitarización creciente de la guerra: “Si se acude al criterio… de que la Guerra Total no conoce ni armisticios ni treguas, fue entonces Filipo de Macedonia el inventor de la misma. Careciendo de los hombres necesarios en cuanto a la cantidad de refiere… intentó sustituir ésta por la calidad. Comenzó por crear un pequeño ejército permanente reclutado entre sus propios sujetos. Gracias a ello, pudo Filipo infringir la regla según la cual se podía guerrear sólo en verano, y así, al menos en el aspecto cronológico, fue el primero en llevar a cabo una Guerra Total (Fuller). A su vez, también Gengis Khan puede ser considerado como otro precursor: este hombre de guerra, que poseía la habilidad singular de utilizar todos los medios técnicos, armas y recursos económicos, adaptándolos con prolija y minuciosa precisión a sus objetivos concretos, fue el primero que organizó a toda una Nación para la guerra hace la friolera de 800 años (Muller)”. Tecnológicamente pueda apreciarse el “progreso” desde el maxilar inferior de antílope utilizado por el asutralopiteco africano: utilización combinada de la infantería y de la caballería por los persas y los hititas, falange macedónica, tortuga romana, catapulta, catafalco germánico, arco inglés, ballesta, primeros atisbos de guerra bacteriológica durante la Edad Media, y se acelera con la invención de la pólvora; 1382: granada de mano; 1405: bala de cañón, fusilería y mecha retardada; 1410: caja de metralla; 1429: pólvora en grano; 1450: olla de cohetes y arcabuz; 1463: balas explosivas de cañón; 1470: pistolas; 1487: balas de cañón incendiarias; 1520: cañón con alma rayada; 1521: llave de rueda y mosquetón español; 1573: bala de cañón de balas; 1575: balas de cañón al rojo; 1588: balas de cañón ordinarias; 1590: cartucho que contiene pólvora y bala; 1592: pistolas de cañón rayado; 1596: fusil de percusión; tercio español, etc, etc, etc. Los efectivos humanos implicados han pasado de 4.000 combatientes durante las Cruzadas a 15.000 durante la Guerra de los Cien Años, 75.000 durante la de los 30 años, 2.800.000 reclutas movilizados en las de la Revolución y el Imperio, a 60 millones durante la I Guerra Mundial y 120 millones durante la II Guerra Mundial… Antes se calificaban los enfrentamientos armados usando nombres de ciudades o lugares; este siglo inició el uso de regiones (batalla de Marne, de Picardie, etc) para luego pasar al de naciones y mares (Batalla de Inglaterra, de Rusia, del Desierto, del Atlántico, del Pacífico…). A partir de 1914, crece exponencialmente la implicación de civiles, y así cuando en la I Guerra Mundial las bajas civiles son el 13% del total, este porcentaje se dispara al 70% en la II Guerra Mundial, y a más del 80% en las guerras de Vietnam y Corea… Muchas de éstas provocadas por la generalización, en la II Guerra Mundial, de un invento español, precursor del terrorismo, llamado “guerra de guerrillas”. Ahora, nos hallamos ante la derivación lógica de dicho invento, y a la Guerra Total decretada por los norteamericanos al terrorismo islámico va a responder, por parte de éstos, una respuesta aún más dura, virtualmente ilimitada: la movilización mundial de un Islam que demuestra haberse puesto ya al día de las más altas tecnologías, deficiencias y debilidades de Occidente y que, no sólo por motivos demográficos, progresa con mucha rapidez.

Kaplan es lúcido al respecto: “Precisamente porque los USA son militarmente superiores a cualquier grupo o nación, deberían esperar ser atacados en sus puntos más débiles, fuera de los límites del Derecho Internacional”. Téngase en cuenta, además, que “el desarrollo y la profusión de ingenios nucleares más pequeños y de baja tecnología, así como de armas químicas y biológicas convertirá [a los adversarios] en amenazas estratégicas [porque] ya no se precisa una economía a gran escala para fabricar armas de destrucción masiva”. En todo caso, “la nueva lucha de clases, vinculada a la religión y a las tensiones de la vida urbana en el Tercer Mundo, [se desarrollará en] los campos de batalla del futuro [que] serán terrenos urbanos muy complejos. [Y es que] las municiones dirigidas por sistemas láser y electroópticos ni rastrearán objetivos en una densa masa de árboles ni impedirán las víctimas civiles en las ciudades[vii]. Aun en caso de que funcionen bien, los sensores por ordenador y los dispositivos de escucha pueden abrumar a las organizaciones militares con datos difíciles de asimilar. A medida que se acumule más información, la diferencia entre información y conocimiento real podría ampliarse”. “Las balas que no matan y las ondas sónicas que inmovilizan una multitud provocando una sensación de nauseas y diarreas pueden facilitar la operación de un comando, pero los gue­rreros interpretarán esa aversión a la violencia como un sig­no de debilidad y colmarán mayores ánimos para defender su causa... Un adversario que libre una guerra neo-absolu­tista podría recurrir a una serie de acciones horrendas... de baja tecnología, para compensar y distraer las fuerzas de al­ta tecnología de los USA...".

No debemos, por lo demás, confundir Terrorismo, con­cepto absurdo y casi vacío de contenido, con Guerra Asimétrica, concepto certero. Tomemos dos casos: el ya conocido estudio de Qiao Liang y Wang Xianghui, La guerra más allá de las Reglas, ya mencionado en un número ante­rior de El Viejo Topo. ¿Debe entenderse que el use de todos los medios, incluidos sobre todo los no específicamente militares, por parte de China, en un enfrentamiento contra los USA, debería ser considerado como Terroris­mo? Evidentemente NO. Como no es Terrorismo sino Guerra Asimétrica la que enfrenta a Al Qaeda y los USA. Tomemos una de las definiciones más completas de la Guerra: 1) Conflicto armado violento entre masas con 2) dos o más fuerzas contendientes 3) de las cuales al menos una sea un ejército regular y otra clase de tropa, y tiene que estar al servicio de un gobierno instituido 4) con bandos organizados que centralizan la lucha y los combatien­tes 5) defensa organizada v ataques calculados 6) debiendo existir planificación y no encontronazos ocasionales, si­guiéndose una estrategia global. A esta definición conside­rada la más ventajosa por los polemólogos y que es de Ist­van Kende[viii], nosotros podemos añadir: 7) declaración formal de guerra y 8) respeto a las convenciones interna­cionales. Como se puede ver, el enfrentamiento de Al Qaeda con los USA cumple todos los requisitos, menos el último. Pero la vulneración de dicho punto no implica Te­rrorismo sino mutación en la conducta de la Guerra. Y tanto el proyecto chino como la guerra llevada a cabo por Al Qaeda responden a la constatación de que las socieda­des o/y grupos dominantes tienden, lógicamente, a impo­ner las reglas de guerra que más les convienen y, teniendo más que perder si las cosas les salen mal, en este caso, cuando regulan lo que hacen es limitar (claro). Al tiempo, regular -limitar- se les hace más fácil aun cuando, siendo dominantes, son más fuertes militarmente que los demás. A su vez, las sociedades (o grupos) no dominantes, que tienen menos que perder, son las que propenden, si es que no desean ser derrotadas, a romper las reglas, canto mas cuanto mas favorables son estas para las potencias dominantes dominadoras. Tanto es así que, a lo largo de la his­toria, son abrumadora mayoría los casos en los que los in­novadores en materia bélica proceden no de las sociedades más fuertes, sino de aquellas menos fuertes o que se sentían tales. Unos pocos ejemplos: ya hemos mencionado a Filipo de Macedonia, al frente de una sociedad rural, pas­toril, pobre y marginada del núcleo duro del poder heleno (Atenas-Esparta), quien, para hacerse con el resto (mucho mas rico, urbano, comercial, fabril) de Grecia, decreta, co­mo hemos visto, que va a hacer la guerra no como hasta entonces sino de forma distinta...

Saltémonos unos siglos. Es la Francia revolucionaria, aco­sada, la que, para romper el cerco de coaligados ingleses, austriacos, prusianos y rusos, instaura la "levée en masse" o movilización total de todos los varones validos sin carga disparando así los efectivos en el campo de batalla, que pasarán a ampliarse considerablemente con el tiempo.

I Guerra Mundial: es a raíz de perderla cuando el mejor teórico militar alemán de entonces, Eric Luddendorf, de­fine, concreta y llama a la Guerra Total si no desea Alema­nia perder la siguiente. Hitler (como en su día Napoleón) añadirá otra heterodoxia: la Guerra Relámpago, el "Blitz". Como a partir de 1938 Alemania es la potencia militar dominante, los anglosajones recurrirán a su vez a armas de destrucción masiva —es decir, indiscriminadas— tales como los bombardeos de terror y el arma nuclear. La guerrilla, prohibida tras el Congreso de Viena (posterior a la caída de Napoleón) vuelve a hacer su aparición de manos de aquellos que son a la vez más directamente amenazados por Hitler y más débiles, los comunistas, y por parte del país a por el que más decididamente va el alemán: la URSS.

Las "nuevas guerras" que intenta malamente describir Mary Kaldor no son sino guerras asimétricas, que los pode­rosos siempre tacharan de Terrorismo o, como decían los alemanes "acciones de bandidismo". Volvamos, por vez, a Kaplan, que si que reconoce no Terrorismo sino, co­mo nosotros, "Guerra Asimétrica": "La revolución postin­dustrial otorga poder a cualquiera que tenga un teléfono inmóvil y una bolsa de explosivos. La superioridad militar de los USA garantiza que esos nuevos adversarios no lucharán según los conceptos occidentales de justicia: nos atacarán por sorpresa, asimétricamente, en nuestros puntos más vul­nerables... La asimetría concede... fuerza, por cuanto esos adversarios actúan fuera de las normas y sistemas de valores aceptados internacionalmente... Los futuros adversarios de USA no estarán sometidos a tales restricciones. Sus operaciones serán rápidas y sencillas, no dejarán huellas documenta­les ni se someterán a supervi­sión pública; esa será su venta­ja... Es mis que probable una versión química y biológica de Pearl Harbour".

Por de pronto, en la Guerra Asimétrica desencadenada por Al Qaeda, es Ben Laden quien lleva la iniciativa (ver de Farhad Khosrokhavar, "La victoire d'O. Ben Laden", in Le Monde de 23-11-01) y la contraofensi­va estadounidense, amén de no muy eficaz, está produciendo el que "hoy, los criminales de guerra seamos nosotros" (Según R. Fisk, Le Monde de 01­12-01). Mis aún: el problema creado a los USA es colosal. Como explica Natsuki Ikezana (en el articulo titulado "El Usa­ma que está en mí”. Ver Le Monde de 11-12-01): "Si se analiza la situación teniendo en cuen­ta el objetivo inicial, que era el de prevenir el Terrorismo, uno puede preguntarse si la derro­ta de los talibanes... tendrá los efectos esperados... Ben Laden es un agente que le ha dado una forma concreta al descon­tento de los países pobres. Ha sabido hábilmente convencer a una juventud indignada pero sin criterios claros y atraerla hacia el terrorismo. Es un agente temible pero no hace más que dirigir el coche. No es ni su motor. La fuerza destructo­ra que hace avanzar la maquinaria terrorista no es Ben La­den; tiene un origen más profundo. Aun cuando logren deshacerse de él, otros lo sustituirán al volante".

 

 

Hacia Stalingrado (el Teorema de Paul Kennedy)

 

USA va hacia un Stalingrado, porque se enfrenta con unos enemigos formidables; a los unos seguirán otros, y luego otros; y luego otros; ese es el destino de los imperios con aspiración unipolar. Pero incluso antes de Stalingrado militares, pueden llegar perfectamente llegar los económicos. Es conocida la Teoría de Paul Kennedy (in Auge y caída de los Imperios; Madrid, 1988) según la cual todo Imperio inicia su declive cuando el coste del manteni­miento de su grado máximo de expansión resulta mis gravoso que lo que dicho mantenimiento le reporta'. Existen por cierto muchos ejemplos recientes en este si­glo: Alemania perdi6 la guerra porque careci6 de medios económicos suficientes para mantenerse como Imperio expansivo; Francia huye de Argelia cuando De Gaulle lle­ga a la conclusión de que o costea la guerra o costea la marcha hacia la madurez industrial, pero que no puede costear ambas cosas a la vez. Sabido es que al capitalismo, los gastos militares le sirven de Turbocompresor. Pero todo tiene sus limites: los USA ya no pudieron financiar la Guerra de Vietnam salvo recurriendo a expoliar a sus aliados (emitiendo dólares a mansalva confiando/obligando a que nadie pidiera su convertibilidad en oro); la guerra de Irak hubo que pagársela y lo mismo se terminara reconociendo en el caso canto de Serbia como de Afganistán. Ciertamente, en estos dos últimos casos la dependencia fue menor. Pero USA no podrá por sí solo financiar un presupuesto militar reconocido (habría que ver cual es la cuantía total verdadera, por ejemplo, contabilizando también el sobre coste del alargamiento de la profundidad estratégica del dispositivo geográfico-militar actualmente desplegado) que equivale a 6 veces el presupuesto total de Rusia y más de lo que, en materia militar, gastan juntas Rusia, China, Francia y Gran Bretaña (ver también, de P. M. de la Gorce "Washington a defini sa strategie", Le Monde Diplomatique de 03-02; y de Alain Frachon "Les annees Reagan"). Más aún cuando para ser elegido alias hay que combinar lo expuesto con reducciones de impuestos, lo cual dispara el déficit, mecanismo denominado “Economía Vudú”. Mientras, la situación social se seguirá degradando al otro lado del Atlántico. En otras palabras, sólo se podrá mantener el mencionado esfuerzo económico procediendo a sobreexplotar los USA aún más a la propia población norteamericana y, si se desea evitar estallidos sociales (una vez desinflada la burbuja patriótica por la desaparición de las guerras de cero muertos) aumentar también la sobreexplotación exterior. Buena muestra de ello la hallamos en el derrumbamiento de la ayuda estadounidense a los países en dificultades económicas, incluida la indiferencia hacia los problemas argentinos y el cerco puesto a Caracas para desactivar su política de incitar a la OPEP a subir precios del petróleo. Finalmente, Washington aumentará en cuanto pueda su presión para que “la bomba americana aspire el ahorro mundial” (Yves Mamou, en Le Monde de 10-04-01). Pero así, también aumentará considerablemente la dependencia económica exterior del país. Lo cual durará mientras duren éxitos económicos y militares que, a medida que pase el tiempo, estarán por ver; y mientras dure la paciencia ajena.

 

 

Jorge Verstrynge                          

 

 

 

[i] Véase si no, entre otras muchas, las siguientes “máximas”: “En un mundo imperfecto… los hombres buenos inclinados a hacer bien deben saber ser malos”; Abraham Lincoln era “el príncipe definitivo” de Maquiavelo; “La libertad se desarrolló en Occidente principalmente porque servía el interés del poder”; el Marxismo tiene “fauces”; “Sin mal no puede existir virtud. Es decir: la voluntad de hacer frente al mal con fuerza en los momentos propicios es el sello del gran estadista”, etc.

[ii] Sus “héroes” son Burke, Aron, Reagan, Thatcher, Churchill “por su testarudez” y Roosevelt “por su naturaleza tortuosa”.

[iii] Es la “moral” de un país de primitivos; ya que la moral US es binaria, y no da para más. Para Bertrand Legendre, los USA están “reconectando con su cultura binaria (el Bien/el Mal) frente a nuevos enemigos, perfectos en su papel de “malos”: Sadam Hussein, Kim Jong-il y los Ayatollahs de Teherán.

[iv] Explica al respecto Paul Marie de la Gorce que “los socios europeos de Francia Manifiestan constantemente su preocupación de no tomar ninguna distancia, o muy poquita, respecto a las decisiones norteamericanas, como ha quedado demostrado cuando, tras la Guerra Fría, ni un solo Estado europeo pensó en cuestionar la OTAN, y la dependencia que de ella resulta para Europa en relación con los USA”.

[v] Que por cierto tiene fecha de arranque: el 27-09-91, Bush padre, sin advertencia previa, ordena la retirada de las armas nucleares norteamericanas de Europa.

[vi] Téngase en cuenta los siguientes datos económicos: con un arma clásica, cuesta 2.000$ destruir un kilómetro cuadrado; si es nuclear, 800$; química, 600$; y biológica, 1$. A su vez 100 kilos de carbunco bien expandidos y de letalidad máxima pueden matar a 300.000 personas (Hiroshima: 80.000 personas)…

[vii] Para Jean Louis Dufour la Guerra ha cambiado. Ahora es sobre todo urbana: desde Beirut hasta Grozny, pasando por las ciudades yugoslavas, ya no hay guerras en el campo; la ciudad es el lugar ideal para enfrentarse a un ejército moderno, cuando se está en estado de manifiesta inferioridad material….

[viii] Recogida por P. Waldmann y F. Reinares en Sociedades en guerra civil; Buenos Aries, 1999, pp. 27-28.